Es Carlos Alcaraz en su versión pugilística, golpeando al hígado del rival una y otra vez. Duro el castigo, la sucesión, tanta tralla. Nadie podrá decir que Jaume Munar no sea un buen encajador, de aquellos que no se arrugan, siempre áspero. Pero poco más puede hacer el mallorquín, al que le queda el consuelo de haber planteado un partido de tú a tú hasta que el martillo del rival, desatado una vez que ha apagado otro fuego, lo hace todo añicos: 5-7, 6-3 y 6-1 (en 2h 33m). Así, derechazo en derechazo, el número tres del mundo desembarca de nuevo en la final de Tokio, en la que se encontrará este martes (11.00, Movistar+) con un checo fornido y de muñeca rápida, pero con musculatura frágil, Jiri Lehecka (6-4 y 6-2 a Valentin Vacherot). Ha bastado apenas un mes para que el español tenga otro trofeo a su alcance.
Fuente: elpais.com