Después de certificar que la bola ha besado la línea de fondo y que, por tanto, ya ha rendido a Alex de Miñaur, el campeón Carlos Alcaraz alza los brazos (6-1 y 6-4, en 1h 27m) y lo celebra: Viena, otra casilla tachada. Es su primer trofeo en el Wiener Stadthalle y el cuarto de este año tan raro en el que todo se torció a partir de abril, pero que aun así todavía le puede reportar alegrías considerables como esta de Austria y, sobre todo, lo que está por venir. Tras cuatro meses y medio de ausencia, el murciano ya ha conseguido dos títulos desde su reaparición —este último y el de Tokio, desde finales de agosto— y emite un mensaje diáfano: parece haber dado con lo que necesitaba.
Fuente: elpais.com