
Iba a ser un hotel de cinco estrellas, pero el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó durante más de una década un enorme esqueleto de hormigón en una de las esquinas más visibles del norte de Madrid. Ahora, aquel edificio inacabado del número 198 del paseo de la Castellana, propiedad de la firma española de inversión inmobiliaria Drago, se prepara para una nueva vida. La arquitecta suizo-austriaca Christina Seilern es la encargada de transformar el antiguo proyecto hotelero en un residencial de 62 viviendas de lujo, entre ellas cinco áticos dúplex en la décima planta.



Fuente: cincodias.elpais.com