Con una dilatada historia a sus espaldas, este estampado anclado en la mantelería de nuestras abuelas, fue popularizado gracias a la visita que realizó Napoleón III a una de sus primeras hilanderías en la localidad francesa de Vichy, famosa también por sus aguas termales. Reconocible por su trama de cuadros bicolores, es desde hace décadas sinónimo de la llegada del buen tiempo, y acude puntual a su cita cada año con nuevas variantes y combinaciones de colores.
Fuente: elpais.com