El matrimonio ha cambiado para bien. Tanto en términos de derechos como en la forma de entender el ritual”, explica vía Zoom Danielle Frankel. En estos últimos cinco años, la diseñadora ha convertido su marca homónima en una de las firmas nupciales más exitosas precisamente por eso, por quitar peso, literal y figurado a los vestidos de novia. “No se trata de romper con la tradición sino de moverla hacia delante para que funcione hoy”, explica, lo que se traduce en trajes de pantalón, piezas lenceras pero también vestido con volumen, muchos de ellos pensados para reutilizarse incluso después de la boda.
Fuente: elpais.com