Abrir el armario y ver que ahí están: siete camisetas blancas. Son iguales, pero no exactamente la misma, hay una de manga larga y otra oversize. También hay perchas para cada color de vaquero: los ocho grises cuelgan de dos, los azul oscuro de otra. La descripción de este armario seguramente suene familiar. Una creadora de contenido llamada Juana Coinfrini se hace la misma pregunta en Instagram: “¿Cuántos vestidos lenceros son suficientes vestidos lenceros?”, dice, mientras se prueba uno negro de lunares. Su cuestión, en realidad, aplica a camisetas blancas, jerséis azules, vestidos negros, porque aquí lo de menos es la prenda. ¿Por qué tendemos a comprar siempre versiones de la misma prenda, una y otra vez? ¿Es normal hacerlo?
Fuente: elpais.com