
Me obligo por responsabilidad profesional (¡qué mentiroso soy, se nota mucho que eso siempre me ha dado igual!) a comerme las series que emiten plataformas y televisiones. Obligación tediosa, ya que mi mayor placer después de muchos años es el que me produce drogarme sin prisas y sin pausas con The Wire y Los Soprano. Pero sería abusivo prolongar todo el rato este eterno colocón. Por lo tanto, me obligo a ver nuevas cosas. Aunque a los 20 minutos deba huir con gesto de hastío de lo que alimenta a infinitos espectadores. Raro que es uno.
Fuente: elpais.com