
La náusea. Es algo físico y emocional. Es la sensación que me asalta desde hace demasiado tiempo sobre el estado de las cosas. No es nueva. La sentí con la misma intensidad en el franquismo. También con casi todos los gobiernos. Pero ahora alcanza estados alarmantes, en vísperas y apogeo del teatro más infecto. Bueno, imagino que en el fondo se trata de mantener el sueldo o acceder a él en nombre de las ideologías, eternamente fieles al que más les pague, aunque sea tapándose la nariz. Qué mentira tan pragmática, qué incomodidad lo de obstruir las fosas nasales en nombre de la presunta verdad. Y que la movida económica finalice con eso tan democrático de las urnas. Pero que dejemos de observarnos como bichos, con eso tan falsario de los buenos y los malos, para legitimar el gobierno de los fulanos de toda la vida, de los que siempre se mantienen insomnes pensando en el bien común.
Fuente: elpais.com