Ha llegado el momento más esperado (y temido) del año. Esa fecha en la que por fin dejamos las capas de ropa en el armario, abrazamos las primeras escapadas a la playa de la temporada y nuestra piel toma contacto directo con la arena y el mar. Un paraíso mental a pocos días de hacerse realidad que conlleva una puesta a punto, también, de nuestra ropa de baño.
Fuente: elpais.com