La industria de las telecomunicaciones en España vive actualmente una paradoja absoluta en la que, mientras el consumo de datos y la conectividad baten récords históricos, las plantillas de los operadores tradicionales se encogen de forma drástica año tras año, configurando un escenario marcado por la profunda reestructuración y la inestabilidad. En este contexto de máxima incertidumbre para los trabajadores del sector, la operadora de origen rumano Digi ha decidido escribir una historia radicalmente distinta, convirtiéndose en el gran refugio laboral de las telecomunicaciones y consolidándose como el único gran motor disruptor del mercado español tras arrebatar casi un millón de clientes a sus rivales en el último año.
Fuente: elpais.com