Desde que el pasado agosto Estados Unidos se viera obligado a pagar el tipo de interés más alto desde 2001 para colocar bonos a 30 años, el mercado de deuda se ha convertido en un auténtico polvorín. Siete meses después del estallido de la guerra con Irán, la situación en Oriente Próximo sigue lejos de resolverse y, mientras tanto, el encarecimiento de la energía vuelve a alimentar las presiones inflacionistas y las expectativas de tipos más altos durante más tiempo.
Fuente: cincodias.elpais.com