Parecía un problema de interpretación jurídica del reglamento de la Liga de fútbol más rica del mundo. Sin más. Pero las contorsiones del primer ministro británico revelaron las dimensiones del iceberg político y económico contra el que acababa de chocar Inglaterra. Cuando el miércoles pasado Andy Burnham acudió a los micrófonos de la BBC al término de la conferencia anual del Partido Laborista, puso el énfasis en algo que quizás sus votantes no tenían previsto y declaró lo mucho que le inquietaba que una posible sanción al Manchester City pudiera acabar expulsando del club a sus propietarios, los príncipes de Abu Dabi. “Realmente me preocuparía perderlos”. dijo. “Han sido un socio gigantesco en la construcción de la ciudad de Mánchester. De hecho estoy agradecido al City Football Group y sus propietarios por el dinero que pusieron en el Etihad Stadium y en el campus que lo rodea, también en la ciudad”.
Fuente: elpais.com