Las hojas de las parras dibujan sombras en el suelo del pasillo que lleva a la entrada principal de Valvigna, la sede industrial de Prada. La mañana es soleada y fría a las afueras de Montevarchi, una pequeña cuidad en la Toscana. Dentro del edificio, sus trabajadores se mueven de un lado a otro en grandes espacios acristalados desde donde se contempla el vergel exterior que forman los grandes jardines de plantas autóctonas. Romero, lavanda, vid, hiedras que trepan por las paredes… Este idílico lugar, donde se funde la naturaleza con la arquitectura, es obra del italiano Guido Canali. Con esta obra obtuvo el prestigioso premio Brand & Landscape Award, con el que se reconoció el “gran respeto por la naturaleza” del proyecto. La sensación cuando se visita no es la de estar en un complejo industrial sino en un gran jardín.
Fuente: elpais.com