Hace muchos años acompañé a la Sra. Sabadú a una tienda de antigüedades. Como era de antigüedades (no ropavejero, chamarilero o almoneda), me abstuve de buscar muñecos de fábricas alicantinas gourmet como Farmi o Galtoys. La suerte me llevó hasta una medalla concedida por el Círculo de Escritores Cinematográficos a un cineasta cuya identidad no revelaré, autor de películas por todos conocidas. El dueño me dijo que la medalla no tenía valor, pero que la caja era de Loewe.
Fuente: elpais.com