Todo comenzó el pasado mes de agosto. Kim Kardashian fue fotografiada en Roma en compañía de su hija mayor North West, de 12 años. Como suele ser habitual en la vida de la mediática empresaria, aquella aparición generó decenas de titulares, pero esta vez la protagonista no fue ella, sino su hija. North West, perteneciente a la denominada generación Alfa, lucía un piercing en el dedo corazón de la mano derecha, una perforación que no pasó desapercibida para los tabloides, que lo convirtieron en noticia. La conversación se intensificó en redes sociales, donde muchos señalaban a Kim por permitir a su hija realizarse este piercing (las alusiones a Kanye West, su padre, brillaron por su ausencia, aunque ese es otro debate). A mediados de enero, la primogénita de Kim Kardashian y Kanye West volvió a mostrar otro finger piercing y, una vez más, se desató la polémica, publicándose varios artículos de opinión al respecto. “West está averiguando cuál es su estilo como cualquier adolescente debería hacer, y frente al mundo entero, nada menos. Eso incluye experimentar con looks de moda y belleza y, sí, piercings (con el permiso de sus padres, por supuesto). Estoy segura que sufrir ciberbullying por el mundo entero hace más daño que un pequeño anillo en su dedo, así que por favor, tengamos compasión”, escribió la periodista Elizabeth Gulino en la revista especializada Allure.
Fuente: elpais.com