Tal vez no pueda encontrarse síntoma más claro de que el Real Madrid se aproxima a la normalidad que verlo arrollar casi por inercia después del vértigo de caminar por la cornisa, sostenido solo por el genio de Courtois. Así despachó al débil Leipzig, buscando todavía un rumbo, intrigado por si Vinicius encontrará el modo de regresar de ese lugar extraño en el que se ha perdido, ilusionado también por el despegue de Yan Diomande, reverso del brasileño. El costamarfileño cerró la tercera victoria del Madrid en la Champions, segunda goleada en cuatro días, con una volea apabullante, chute emocional mirando al clásico del domingo en el que no estará Vinicius.
Fuente: elpais.com