Como si los dioses debieran regirse por las leyes que inventan para sobrevivir los pobres humanos a los que han creado, así Tadej Pogacar ha debido aceptar la orden de Mauro Gianetti, el jefe del UAE, de olvidarse de la competición ciclista hasta 2027. El poder del mejor ciclista del siglo, por lo menos, su idea loca de defender este domingo en Liubliana su título de campeón de Europa cinco semanas después de haberse roto una clavícula y una vértebra, ha chocado con el raciocinio razonable del equipo que le paga siete millones de euros al año. Ha sido un no inamovible que no ha temblado ni ante la presión de las redes, ansiosas de desafíos espectaculares, ni ante el OK que recibió Pogacar del cirujano que le operó hace un mes en Barcelona tras su caída en la Vuelta a España.
Fuente: elpais.com