Atardecer en Rijeka, ocho mil espectadores en el estadio esculpido en la roca, multitud de niños entusiasmados en las gradas con vistas al sol poniente sobre el Adriático y a Harry Kane, espléndido, brillante punto de apoyo de una Inglaterra que hace estragos. La víctima es Croacia. La Croacia de la decadencia. La Croacia de un Modric y un Kovacic agotados, un equipo que los herederos no son capaces de sostener. Cuando el juez señala el descanso el crepúsculo ha dado paso a la noche, brillan las luces del puerto y brilla el marcador con un 0-4. Solo es el preludio del mejor partido de Inglaterra en la era Tuchel. La antesala de la mayor goleada de Croacia en toda su historia.
Fuente: elpais.com