
Su nombre es una de las maneras de llamar a Dios en hebreo y esa fe le ha acompañado durante toda su vida. También el baloncesto, la tabla de salvación en las tormentas que ha atravesado. La historia de Jehyve Floyd (Nueva Jersey, EE UU; 29 años) esconde mucho más que la carrera del pívot de 2,04m del Movistar Estudiantes que compite en su primera temporada en España. Por el camino sorteó una infancia marcada por la dureza de su padre, los pensamientos suicidas y una continua lucha interior hasta alcanzar la élite del baloncesto. Ese camino vital y profesional lo ha recogido de su puño y letra en dos libros: Godfidence, un juego de palabras entre las palabras Dios y confianza en inglés, y Rehabilitation of a black man’s heart, Rehabilitación del corazón de un hombre negro. Después de un entrenamiento con el Estudiantes, Jehyve charla con EL PAÍS sobre la importancia de hablar sin miedo de la salud mental y de las debilidades personales en un mundo de la alta competición que exige hombres fuertes e invencibles. “Pero no lo somos, yo no lo soy”, cuenta; “se puede ser un hombre y un gran atleta y ser vulnerable”.
Fuente: elpais.com