La leche está por todas partes, quizá porque es una tendencia que conecta con la búsqueda del bienestar más íntimo. En un panorama marcado por la incertidumbre, la ansiedad o el agotamiento, la bebida se ha transformado en nuevo símbolo de confort, con cierto regusto nostálgico que evoca tiempos pasados más sencillos. No es casual que la leche cruda sea hoy bandera reaccionaria, con las trad wives promoviendo un regreso a lo doméstico, o que, en la era de los fármacos inhibidores del apetito, la comida haya invadido la nomenclatura cosmética. Son movimientos que responden a lógicas distintas (más o menos controvertidas), pero que apuntan todas a un deseo de recuperar lo familiar. Una demanda a la que también quiere responder la cosmética, que ya no solo busca transformar la piel, sino transmitir bienestar.
Fuente: elpais.com