De acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la deuda global alcanzó un récord de 365.5 billones de dólares en el segundo trimestre del 2026. Esto representa un aumento de más de 10 billones en la primera mitad del año, impulsado principalmente por los gobiernos y las empresas no financieras.
Aunque el endeudamiento sigue creciendo, la deuda global equivale a cerca de 310 % del PIB, unos 25 puntos porcentuales menos que el máximo de inicios del 2021. Sin embargo, el IIF advierte que esta mejora responde sobre todo a la inflación, que eleva el crecimiento nominal de las economías, y no a una reducción real de la deuda ni a consolidaciones fiscales.
Los elevados déficits fiscales han dejado de ser un fenómeno asociado a períodos de crisis. Incluso con condiciones económicas relativamente favorables, muchos gobiernos mantienen déficits persistentes, mientras las mayores tasas encarecen el refinanciamiento. Algunos han recurrido al financiamiento de corto plazo para reducir temporalmente sus costos, aumentando su exposición a variaciones de las tasas de interés. Estas medidas tampoco resuelven las causas estructurales del endeudamiento. El desafío es político: las soluciones de corto plazo pueden postergar los ajustes fiscales necesarios, mientras la deuda y los intereses absorben recursos de los contribuyentes.

La República Dominicana también forma parte de este panorama. Al segundo trimestre del 2026, su deuda equivalía al 91.8 % del PIB según el IIF. El Gobierno concentraba la mayor parte, con 58.6 % del PIB, seguido por las empresas no financieras (16.5 %), los hogares (14.5 %) y el sector financiero (2.2 %). La deuda pública concentraba el 63.8 % de la deuda dominicana, mientras que el promedio mundial es solo el 30.2 %.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).
Fuente: diariolibre.com