Remedios Varó y Leonora Carrington tenían un juego bastante peculiar, digno de dos artistas surrealistas de su talla. Exiliadas en México, donde se hicieron inseparables, a menudo cogían la guía de direcciones y se dedicaban a enviarle cartas a desconocidos al azar. Entre los idilios amorosos e intrigas delirantes que se inventaban, a veces les enviaban predicciones y cartas astrales ficticias (las buenas se las guardaban para su arte). Querían alterar el destino de sus destinatarios, forzar algunos hilos para sacarlos de su aburrida realidad. A las dos les tocó vivir en un mundo roto por las guerras y encontraron en el misticismo y la astrología un amuleto para habitar la realidad y, desde luego, crear universos mucho más interesantes.
Fuente: elpais.com