Terminada la fiesta, ahora hay que recoger los vasos y platos que quedaron de la noche anterior. Los demócratas han vivido esta semana un éxito como no recordaban en generaciones. Para encontrar un vuelco similar en el Congreso hay que remontarse medio siglo atrás, cuando la dimisión de Richard Nixon por el escándalo del Watergate dejó tiritando a los republicanos. Pero, conseguido el gran objetivo, ahora viene lo realmente difícil.
Fuente: elpais.com