Emily Watson fue la primera santa mártir de Lars Von Trier. Su bondadosa y enamorada Bess nos deslumbró (y destrozó) en Rompiendo las olas, estrenada en 1996, hace ahora 30 años. El cine dio un vuelco con la primera película de lo que hoy se conoce como la Trilogía del corazón, que se cerraba cuatro años después con otra víctima del sistema, la Selma de Björk en Bailando en la oscuridad.
Fuente: elpais.com