La indignación que sienten las personas decentes por el desahucio de la anciana Maricarmen y los de otras tantas miles de familias expulsadas de sus casas se dirige con razón contra los fondos especulativos, conocidos como “buitres”. Pero no deberíamos escupir al cielo. Las rapaces no llegaron aquí por causalidad. Antes se preparó el terreno con la aprobación de leyes muy precisas que desmantelaron derechos ciudadanos básicos y dieron toda suerte de facilidades a los especuladores para avasallar con absoluta impunidad. Estas leyes fueron la respuesta del Partido Popular a la crisis bancaria de 2008, cuyas secuelas siguen vivas y afectan tanto a los desahucios hipotecarios como a los impagos de alquileres. Su abolición es la prioridad.
Fuente: elpais.com