Circula por ahí un vídeo de Fran Lebowitz en el que afirma que “un libro no debería ser un espejo, sino una puerta”. Y yo le añado: las películas, también. Pensaba esto mientras veía por enésima vez El bazar de las sorpresas, la comedia de Ernst Lubitsch que es reconfortante y aparentemente fácil como un plato de lentejas. Indagando quién hizo qué en ella encontré el nombre de Sydney Guilaroff (1907-1997) y se abrió una puerta. Entré. Guilaroff fue el primer peluquero superstar y el primero en aparecer con nombre y apellidos en los créditos de una película. Él fue arte y parte de muchas de las imágenes del siglo pasado que guardamos en la retina. Le cortó el flequillo a Claudette Colbert, tiñó de pelirroja a Lucille Ball. Peinó a Elizabeth Taylor, Barbara Stanwyck y Greta Garbo. Esta puerta me condujo a un salón bien amplio, con cierto aroma a laca, en el que encontré datos curiosos: fue el primer hombre soltero que adoptó un niño en Estados Unidos. Añado algo de salseo real: Guilaroff fue el peluquero de cabecera de Grace Kelly y el autor del peinado de su boda con Rainiero de Mónaco.
Fuente: elpais.com