El estampado de lunares tiene un origen muy coreográfico. En la Bohemia del siglo XIX, la actual República Checa, para bailar la polka se requería mucha coordinación y, de forma casi obligatoria, un vestuario que reflejara la energía de la pista. Cuando su popularidad conquistó los salones de medio mundo, también lo hicieron esos alegres polka dots que teñían el uniforme de baile. Los mismos lunares que otra genealogía sitúa un poco más al sur, en los trajes y zapatos que enfatizaban el duende de las bailaoras de flamenco. Sea cual sea su origen, no hay duda de que los topos reinan la temporada y, entre todas las propuestas, Lefties les imprime una nueva cadencia: la gracia de la discreción.
Fuente: elpais.com