El uniforme “hard chic” de Elsa Schiaparelli sigue vigente. Cuando presentó su famosa colección Cash and Carry en 1940, en la que se apropió de los códigos militares y subió por primera vez el estampado de camuflaje a la pasarela, la diseñadora francesa no pretendía que sus mujeres pasaran desapercibidas, sino dotarlas de una armadura funcional e imponente para moverse en una ciudad amenazada por la ocupación. Salvando las distancias históricas (aunque quizás exista cierto eco a esa incertidumbre), el ejercicio vuelve a repetirse esta temporada: el pantalón que el ejército ideó para mimetizarse, regresa con volúmenes exagerados y combinaciones arriesgadas, dispuesto a hacerse notar.
Fuente: elpais.com