
Difícil encontrar entre los 120 líderes mundiales que este septiembre tomaron la palabra en la sede de Naciones Unidas la semana pasada una trayectoria vital y política tan singular, y épica, como la del hijo de doña Lindu. La figura materna ocupa un lugar estelar en el relato que Luiz Inácio Lula da Silva (80 años, Garanhuns, Pernambuco) ha construido sobre su vida. En su décimo discurso ante la Asamblea General, habló de grandes conceptos, como soberanía, democracia o multilateralismo, pero en los mítines le encanta entrar en lo íntimo. Y contar que su madre le enseñó, con el ejemplo cotidiano, las lecciones que forjaron su carácter. “Doña Lindu, analfabeta, madre de ocho hijos pequeños, tuvo el valor de dejar a mi padre. Vivía en una choza, sacó adelante a ocho hijos y transformó a Lulinha en esta cosa bonita que hoy les habla”, recordó el veterano político al arrancar, en agosto, su séptima campaña electoral. El escenario era un guiño nostálgico al pasado, en ese estadio que arengaba a los obreros contra la dictadura.
Fuente: elpais.com