Cuando poco antes de las ocho y media de la tarde, se dio a conocer la noticia del fallecimiento de Maricarmen Abascal a los 87 años, una parte de España paró. También la televisión. Aquí la tierra estaba ensayando el programa a 10 minutos de su emisión, y Jacob Petrus tuvo que dejar de hablar. Tras conocer la muerte de la inquilina que ha despertado un movimiento social por la vivienda en España, el debate de Malas lenguas se alargaría hasta el Telediario. Él también estaba afectado, y no tenía sentido hablar del temporal o de animales cuando la actualidad estaba en otra cosa. Esa motivación se expandió hasta el horario de máxima audiencia.
Fuente: elpais.com