No hay fórmula infalible para que un cosmético se vuelva viral, pero sí hay señales. Y una de las más claras en los últimos meses apunta en una dirección poco obvia: el regreso de los básicos. Productos de toda la vida, sin artificio, como Vaseline —la icónica vaselina del bote azul— o la clásica crema Nivea, viven un nuevo momento de popularidad. En plena era de la sobreinformación, donde cada lanzamiento promete fórmulas complejas y resultados casi milagro, la simplicidad se percibe como un valor en alza. Transparencia, eficacia conocida y cierta nostalgia se combinan en una ecuación que conecta especialmente con las nuevas generaciones.
Fuente: elpais.com