Comienzo con un consejo no pedido, mis preferidos: si está de viaje (es verano, quizás nos lea lejos de su casa) y no sabe qué llevarse de recuerdo porque oh, qué horror, ya todo se ha globalizado y blablá, compre un dentífrico. Es más, compre varios: uno para usted y otros para regalar. Es un obsequio económico y que nadie espera. La última vez que estuve en John Bell & Croyden me llevé varios. ¿Viajar a Londres para adquirir un producto de siete libras? Me sale a cuenta. Siempre que voy a Portugal busco una droguería y pregunto por ellos. El día que no me apetezca estrenar uno nuevo tendré que preocuparme.
Fuente: elpais.com