Bálsamo para nutrir las uñas, crema reafirmante para el cuello, manteca untuosa para hidratar los pies, sérum para la zona del pecho, antiestrías en los muslos, espray para el acné de la espalda, aceite efecto medias para las piernas... Por no hablar de las brumas que se solapan con el olor de leches corporales, geles de ducha perfumados o desodorantes aromatizados que van añadiendo capas y capas fragrantes. Hace tiempo que el neceser cosmético amplió el espacio que dedicaba a los productos para cuidar el cuerpo, pero además ahora estos se especializan y compartimentan sus objetivos. “Estamos viendo una evolución muy interesante de la categoría de cuidado corporal, que ha pasado de ocupar un espacio funcional dentro de las rutinas de belleza a convertirse en prioridad”, explica Marta Fariña, mánager de la categoría de tratamiento en Douglas.
Fuente: elpais.com