Algo parece estar cambiando en Alejandro Davidovich, aquel tenista que, por una razón u otra, cada vez que afrontaba una final terminaba deshaciéndose. Cinco perdió hasta que en junio, exactamente a las puertas de Wimbledon, por fin desenredó ese nudo que le impedía alzar su primer trofeo en la élite. Sucedió en Mallorca, sobre hierba, y repite ahora en Chengdú, pista rápida, después de una actuación prácticamente impecable en el cierre del torneo —de categoría ATP 250, la más baja de la pirámide— contra Hubert Hurkacz: 6-4 y 7-6(9), en 1h 47m. Lo tuvo el polaco contra las cuerdas en el segundo parcial, pero el español (27 años y 28º del mundo) se revolvió y escapó; hasta cuatro bolas de set anuló. En consecuencia, otro título y una magnífica forma de abrir la gira asiática.
Fuente: elpais.com