Pese a años de derrotas políticas en Texas, los demócratas fantasean con que las elecciones de medio término de 2026 finalmente pintarán de púrpura un escaño senatorial de un Estado que ha sido férreamente rojo. James Talarico, una estrella ascendente del partido, es visto como una de las llaves hacia esa nueva tonalidad. Para los republicanos, se ha convertido en uno de los mayores retos de esta competitiva campaña. Tanto, que una buena tajada del financiamiento en esa carrera no ha sido para promover a su controvertido candidato al Senado, el fiscal Ken Paxton, sino para atacar a su contrincante.
Fuente: elpais.com