Es la hora de la dura geopolítica del miedo. Putin quiere ver a Ucrania contra las cuerdas este invierno. Convertir sus ciudades en un infierno congelado, sin suministros, sin agua y sin electricidad. Apretar las tuercas de la guerra híbrida contra los vecinos europeos para poner a prueba el artículo 5 del Tratado Atlántico. Aprovechar la inhibición de Trump, la debilidad de las defensas aéreas ucranianas, las dificultades financieras del gobierno de Zelenski y el horizonte electoral de una Europa derechizada y con mayores simpatías hacia su causa para lanzar el envite definitivo.
Fuente: elpais.com