
“¡Rojo de mierda!“, le gritó este lunes Marcos de Quinto a Ramón Espinar en En boca de todos. Estaba desaforado porque Espinar le había tildado de “fascista miserable” después de que él le restregase los antiguos delitos de su padre (fallecido hace unas semanas, bonus track de miseria para De Quinto). Al menos se quedó en su progenitor. El árbol genealógico completo le están mentando a Fernando de los Santos Menéndez, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, del que algunos inframedios se burlan llamándole “el marquesito” porque es de familia de posibles y piensan que para ser de izquierda hay que ser pobres de solemnidad, de calcetín remendado con huevo de zurcir.
Fuente: elpais.com