Tigst Assefa se lesiona a dos kilómetros de batir el récord del mundo de maratón en Berlín

Hasta el kilómetro 40 la atleta etíope, que logró su tercera victoria en la capital alemana (2h 11m 4s), corría a un ritmo para acabar en menos de 2h 10m

T
Tucanaltv
Administrador principal del sitio web de TuCanalTV...
3 min lectura
22 vistas
Tigst Assefa se lesiona a dos kilómetros de batir el récord del mundo de maratón en Berlín

La puerta de Brandeburgo, allí al fondo, es un espejismo que parece alejarse según intenta correr hacia ella; la larga recta de Unter den Linden, un pasillo en una pesadilla por el que avanza dolorosamente Tigst Assefa, su orgullosa zancada de unos minutos antes, ágil, puro vuelo sobre el asfalto, convertida en una cojera torpe sobre Adidas atómicas, un pie arrastrado, algo más que un calambre en el gemelo derecho, una mueca de dolor y terror. Hasta el kilómetro 40, la atleta etíope, de 29 años, corría a ritmo de récord del mundo. Pasó la media en 64m 57s. En el kilómetro 30, el cálculo era que acabaría los 42,195 kilómetros en 2h 9m 45s. Pasó los 35 en 1h 47m 32s, aún más rápida, a ritmo de 2h 9m 39s, y los 40 los cubrió en 2h 3m justos. Tenía casi siete minutos para descender de 2h 10m y borrar el récord infame de 2h 9m 56s que aún se mantiene como plusmarca oficial pese a que su poseedora, la keniana Ruth Chepngetich, fuera suspendida por dopaje poco después de conseguirla en Chicago 2024. Sería un signo de justicia poética que quien la devolviera a la zona de la luz fuera la misma Assefa cuya marca de 2h 11m 53s, conseguida en el mismo Berlín hace tres años, había superado Chepngetich. Pero la tortura final de Assefa no duró los menos de siete minutos soñados, sino más de ocho arrastrándose por Unter den Linden, alcanzando finalmente la Puerta de Brandeburgo y dejándose caer unos hectómetros más allá en la avenida 17 de junio, entre el esplendor verde del Tiergarten. 14 grados nublados al comienzo de la carrera. En las aceras suena la música dulce y alegre de quenas y charangos andinos. 18 grados y sol picante al final. Un par de avituallamientos líquidos, las dosis justas de carbohidratos, saltados en la vorágine de una carrera que corrió rodeada de seis hombres hasta el inicio de la tragedia final. Cruzó la meta en 2h 11m 4s, aun así la tercera mejor marca de la historia, se sentó en la acera y gritó de dolor mientras Haile Gebrselassie en persona le masajeaba la pierna dolorida. Así, lamentándolo, celebró su tercer triunfo en Berlín.

Seguir leyendo


Fuente: elpais.com