Cottonwood Falls, en pleno centro de Kansas, es una pequeña localidad rodeada de praderas hasta donde alcanza la vista y salpicada de granjas idílicas de graneros rojos. Esta comunidad ranchera de cerca de 850 habitantes presume orgullosa de un diminuto museo que exhibe como pieza estelar una caravana de colonos perfectamente conservada. Junto a él, la “Casa de Dios”, una cafetería que también es una iglesia, o viceversa. La calle principal, empedrada, muestra en un extremo un hotel donde lo que pudo ser un día un saloon es ahora un bar. En la otra punta, presidiendo, un chocante edificio de piedra y arquitectura renacentista francesa: es uno de los juzgados más antiguos aún en funcionamiento al oeste del río Mississippi. Estos días también actúa como colegio electoral para el voto por adelantado de los comicios de medio mandato del próximo martes.
Fuente: elpais.com