No hay mayor sinónimo de entretiempo, en cuestión de ropa, que la gabardina. Esta sabia invención nacida en 1879 de la mano de Thomas Burberry en forma de una tela de algodón tan liviana como resistente a la lluvia, regresa cada primavera sin falta a su cita con los cambios imprevisibles de tiempo que nos aturden a la hora de elegir atuendo cada mañana.
Fuente: elpais.com