Está en todas partes: en los lineales de los supermercados, farmacias, grandes almacenes y tiendas de cosmética de nicho. Se vende en cápsulas, polvos, gominolas, bebidas, mascarillas, ampollas, parches, sérums o cremas, acompañado de promesas que van desde mejorar la elasticidad de la piel o las articulaciones hasta retrasar los signos del envejecimiento. Cualquier experta en belleza sabe que, desde hace más de quince años, un mantra se repite en cada lanzamiento: casi todo ‘estimula la producción de colágeno’.
Fuente: elpais.com