Ya tenía razón Bernie Ecclestone, el antiguo patrón de la Fórmula 1, cuando amenazaba con mojar los circuitos a propósito y de forma aleatoria para alterar las carreras y las cronometradas más previsibles. Por más estrambótica que parezca la idea del octogenario ejecutivo, jornadas como la de este sábado en Interlagos no dejan de darle cierta razón. La tormenta que se concentró en el cielo del trazado brasileño a punto estuvo de cancelar la cronometrada y trasladarla al domingo, aunque una hora y media después de arrancar y tener que parar, los comisarios de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) detectaron una ventana en el radar que hacía posible intentar ordenar los coches normalmente para la parrilla de este domingo (18.00 horas, Dazn).
Fuente: elpais.com